martes, 17 de abril de 2007

El Burnout o Síndrome del Quemado

Publicado en el Blog de ESPUBICO

El Burnout o Síndrome del Quemado

Mª Esperanza Serrano Ferrer
14.04.2007
ImageEl burnout se define como "una respuesta al estrés laboral crónico integrada por actitudes y sentimientos negativos hacia las personas con las que se trabaja y hacia el propio rol profesional, así como por la vivencia de encontrarse emocionalmente agotado. Esta respuesta ocurre con frecuencia en los profesionales de la salud y, en general, en profesionales de organizaciones de servicios que trabajan en contacto directo con los usuarios de la organización" Las principales causas del «síndrome del quemado» en el ámbito psicológico tienen que ver con el exceso de tensión y de trabajo. El remedio es no implicarse demasiado en el trabajo ni poner en él demasiadas expectativas, sabiendo canalizar adecuadamente la entrega al trabajo, y sobretodo, disfrutar de la familia y del tiempo libre. Integrando los diversos estudios que describen la transición por etapas del burnout, se pueden destacar cinco fases: Fase inicial, del entusiasmo ante el nuevo puesto de trabajo (no importa alargar la jornada laboral). Fase de estancamiento porque no se cumplen las expectativas profesionales (se empiezan a valorar las contraprestaciones del trabajo, percibiendo que la relación entre el esfuerzo y la recompensa no es equilibrada). Fase de frustración cuando el trabajo carece de sentido (cualquier cosa irrita) y la salud puede empezar a fallar. Fase de apatía como reacción defensiva (la tendencia a tratar de forma distanciada) y un afrontamiento defensivo-evitativo de las tareas estresantes. Fase de quemado cuando se produce el colapso emocional y cognitivo, fundamentalmente, con importantes consecuencias para la salud, pudiendo obligar al trabajador a dejar el empleo. ¿Te sientes identificado con alguna de ellas?

El denominado "síndrome del quemado" o "burn-out" no es nada nuevo, pero en España es un descubrimiento relativamente reciente y un problema laboral desde hace escasos años. Se define como "una respuesta al estrés laboral crónico integrada por actitudes y sentimientos negativos hacia las personas con las que se trabaja y hacia el propio rol profesional, así como por la vivencia de encontrarse emocionalmente agotado. Esta respuesta ocurre con frecuencia en los profesionales de la salud y, en general, en profesionales de organizaciones de servicios que trabajan en contacto directo con los usuarios de la organización." Las principales causas del «síndrome del quemado» en el ámbito psicológico tienen que ver con el exceso de tensión y de trabajo. En Génesis 17-24 Dios Dijo al hombre: "Porque hiciste caso a tu mujer y comiste del árbol que yo te prohibí, maldito sea el suelo por tu culpa. Con fatiga sacarás de él tu alimento todos los días de tu vida. Él te producirá cardos y espinas y comerás la hierba del campo. Ganarás el pan con el sudor de tu frente (...). Entonces expulsó al hombre del jardín de Edén, para que trabajara la tierra de la que había sido sacado”. Y así ha sido desde entonces en todos los rincones del planeta. Los romanos llamaban labor a lo que hoy conocemos por trabajo. La idea de trabajo estuvo asociada al sufrimiento y la tortura, ya que el término proviene de tripalium (tres palos) nombre de un instrumento de tortura del Siglo VI consistente en tres palos cruzados como un trípode al que los reos eran atados e inmovilizados mientras se les azotaba. De tripalium derivó tripaliare (torturar) y posteriormente la forma castellana “trebajo” (sufrimiento, sacrificio, dolor, esfuerzo) que encontramos documentada en la primera mitad del Siglo XIII.

Hoy han conseguido convencernos de que el trabajo no es sólo un deber, sino un derecho (art. 35 CE) necesario para el completo desarrollo del individuo, con el que además tenemos que sentimos realizados porque nos proporciona independencia y libertad. Es una bonita forma de decir que necesitamos trabajar para “ganar el pan con el sudor de nuestra frente”, porque, por mucho que lo adornemos, todos sabemos que en muchas ocasiones el trabajo termina por convertirse en una actividad alienante que no satisface las expectativas que se ponen en él. Se va formando entonces el trabajador quemado, al que se asocian una serie de síntomas que pueden influir tanto a nivel cognitivo, como somático y emocional: depresión, ansiedad, desánimo, falta de ilusiones, fatiga, nerviosismo y falta de concentración, irritabilidad, agresividad, labilidad emocional, apatía, inhibición del deseo sexual, carencia de expectativas de promoción, agotamiento físico y mental, pérdida de energía y sensación de frustración, astenia y agitación al mismo tiempo, ¬tics nerviosos, alteraciones gastrointestinales, insomnio, cefaleas, dolores de espalda, temblor de manos¬, alto ritmo en las palpitaciones o taquicardia y pinchazos en el pecho, consumo o abuso de alcohol y otras drogas, y agotamiento. Incluso aumenta la presión arterial y pueden alterarse otros elementos físicos como el colesterol, la glucemia o el ácido úrico (en definitiva, despersonalización o deshumanización, agotamiento profesional y falta de realización personal) son algunos de los síntomas del trabajador quemado o afectado por el síndrome del desgaste profesional, que en psiquiatría se enmarca en los trastornos adaptativos crónicos.

El remedio para todos estos síntomas es no implicarse demasiado en el trabajo ni poner en él demasiadas expectativas, sabiendo canalizar adecuadamente la entrega al trabajo, y sobretodo, disfrutar de la familia y del tiempo libre. Según indica Rosa Sender, el sujeto que se siente desgastado profesionalmente "tiende a neurotizarse, a rumiar constantemente su problema y se lo lleva a todas partes, por lo que nunca desconecta". Así, su vida gira alrededor del trabajo y de la profunda insatisfacción que le produce. Aparece entonces bajo rendimiento, desinterés, falta de iniciativa, pérdida de ilusiones por promocionarse y desmotivación. Cuando este cuadro adaptativo interfiere de lleno en la vida cotidiana no sólo laboral, sino también familiar y social, es preciso consultar a un especialista. El síndrome de Burnout o síndrome del quemado es la expresión patológica del individuo que se quema por el trabajo o que sufre un desgaste psicológico importante por el desempeño del mismo. Así pues, lo podemos considerar como un grado extremo de estrés laboral o, mejor, como un fallo en los mecanismos adaptativos a este estrés. La sensación de estrés es subjetiva y parece depender de la capacidad de afrontamiento que tenga cada persona pero, en todo caso, parece claro que el estrés es un factor predisponente del burnout, pero no la causa. Se podría hablar de burnout como la respuesta al estrés laboral crónico que se caracteriza por sufrir agotamiento emocional, que se producirá en unas personas y en otras no, a pesar de soportar el mismo estrés laboral, en función de factores como la personalidad, la educación, el nivel cultural, la capacidad de responder a demandas emocionales, etc.

El burnout es una patología derivada del estrés y que nunca aparece de forma instantánea sino que responde a un proceso continuo. Es un estrés crónico experimentado en el contexto laboral. Cuando se trabaja sin ilusión, e incluso con desagrado, con frecuencia se debe a la aparición del síndrome de burnout o síndrome del quemado. Este mal afecta, sobre todo, a aquellos cuyo trabajo tiene una repercusión directa sobre la vida de otras personas y están en permanente contacto con los demás, desbordados por las demandas del público y controlados por la dirección. También puede desencadenarse en ambientes laborales en los que el trabajador se ve sometido a una situación de maltrato, aislamiento o menosprecio (mobbing o acoso moral). Los estudios encuentran que las causas u orígenes del burnout están en el haber experimentado anteriormente elevados niveles de estrés debido a demandas laborales temporales inusuales, relaciones laborales inadecuadas, trabajar con excesos de demanda, sin recursos adecuados, en aislamiento, haber sentido temor a ser objeto de violencia (física o psicológica), desempeñar roles ambiguos, tener las oportunidades de promoción limitadas, carecer de apoyos, etc.

Alonso-Fernández prefiere hacer extensivo este cuadro a todas las profesiones, aunque unas tengan muchos más riesgo que otras. Así, según el tipo de estrés que genere la ocupación laboral, establece una clasificación de los trabajadores quemados: estrés de la competitividad (afecta principalmente a empresarios, directivos); de la creatividad (propio de escritores, artistas, investigadores); de la responsabilidad y entrega (médicos, enfermeras); de las relaciones (servicios en contacto directo con las personas: profesores, funcionarios, vendedores); de la prisa (periodistas); de la expectativa (servidores del orden); del miedo (trabajadores de alto riesgo, fuerzas del orden) y del aburrimiento (trabajos parcelarios, mecánicos, rutinarios y monótonos). "Existen además otros estresores o agentes determinantes del estrés: organización autoritaria y alienante, desplazamiento penoso del hogar al trabajo, inseguridad laboral, temor a perder el empleo, preocupación económica... Todo ello configura un entramado de fenómenos que dan lugar a un trastorno adaptativo crónico, que a menudo acaba en una depresión con unas características muy definidas. Es una depresión anérgica, en la que no se da un humor depresivo, pero sí una falta de ilusión y de motivación y un agotamiento físico y mental que no desaparece con el descanso". Los psicólogos hablan del síndrome de burnout desde los años 70. Éste hace referencia al desgaste profesional, estrés, producido por el desajuste que se da entre las expectativas de cada profesional y la realidad misma del trabajo. Cuando no se consiguen los resultados u objetivos propuestos, a pesar de que haberse intentado por todos los medios y de acuerdo con sus posibilidades, hace su aparición el sentimiento que puede desencadenar el “estar quemado”.

Los profesionales afectados por el síndrome burnout, suelen tener unos rasgos de personalidad comunes: son personas muy optimistas y entregadas al trabajo, idealistas honradas, con iniciativa, independientes... Se da mayormente en mujeres que en hombres; aquellos que no tienen demasiado apoyo familiar, no disponen de pareja o que han empezado en esos momentos su carrera profesional tienen mayores posibilidades de sufrirlo. Gehmeyr dice que la ironía del burnout es que le sucede a la misma persona que previamente era un profesional con mucho entusiasmo, ideas y despliegue de energía. Es el caso de quien abriga expectativas muy altas respecto a la consecución de ciertos objetivos. Transcurre el tiempo sin los resultados esperados y en vez de que el sujeto revise sus objetivos y revalore la realidad, se frustra al insistir en logros que escapan a las posibilidades reales. Este síndrome, se puede medir a través de un cuestionario elaborado por Maslach en 1986. En ocasiones, los afectados llegan a abandonar el puesto de trabajo en el mejor momento de su vida profesional. El estar quemado, aparte de afectar a quien lo sufre directamente, también influye colateralmente en las personas que están alrededor del profesional y que padecen su actitud, que suele ser apática y negativa, mostrándose ariscos y distantes. Los niveles excesivos de estrés pueden tener consecuencias desfavorables, tanto para la organización como para el individuo. Es por esto que su estudio se ha considerado en muchos medios y especialmente desde el punto de vista de la Salud Laboral, importante para salvaguardar el bienestar físico y psíquico del trabajador.

Pero así como ante la exposición ante un riesgo de accidente, existe cierta conciencia preventiva, ante los riesgos psicosociales, donde la exposición a los mismos puede producir daños a la salud igualmente severos, no existe suficiente sensibilidad y sí cierta tolerancia por parte de la mayoría de actores implicados (empresarios, trabajadores, servicios de prevención, técnicos, etc.). Se tiende a percibir como implícito al puesto cualquier carga psíquica o riesgo psicosocial del trabajo, y si en el trabajador se manifiestan algunos de los síntomas enumerados, el resultado tiende a interpretarse en términos de vulnerabilidad individual. Debemos rechazar, como nos describe Byars y Rue, la existencia de falsas creencias en torno al estrés laboral que obstaculizan su adecuado planteamiento. Dichas falsas creencias son:- La situación de “quemado” es sólo una nueva excusa de los perezosos. - Cuando las personas disfrutan realmente con su trabajo, pueden trabajar tanto y durante tanto tiempo como deseen y nunca se sentirán “quemadas”.- Las personas saben cuándo están “quemadas” y, en este caso, lo único que necesitan es dejar el trabajo por unos días o semanas y después volver con nuevos bríos. - Las personas fuertes física y psicológicamente no suelen padecer esta situación. - La situación de “quemado” deriva exclusivamente de una relación con el empleo.

Es Herbert Freudenberger (USA) quien, en 1974, describe por primera vez este síndrome de carácter clínico como "una sensación de fracaso y una experiencia agotadora que resulta de una sobrecarga por exigencias de energía, recursos personales o fuerza espiritual del trabajador". Cristina Maslach (1976) estudió lo que denominaba "pérdida de responsabilidad profesional". En 1986, Maslach y Jackson, lo definen como "un síndrome de agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal, que puede ocurrir entre individuos que trabajan con personas." En 1988 Pines y Aronson proponen una definición más amplia, no restringida a las profesiones de ayuda: "Es el estado de agotamiento mental, físico y emocional, producido por la involucración crónica en el trabajo en situaciones con demandas emocionales". Brill considera que el burnout no se da como consecuencia de un salario insuficiente, o de incompetencia por falta de conocimientos, o debido a las dificultades físicas, ni es consecuencia de cualquier trastorno mental existente y considera además que puede tener lugar en cualquier trabajo. El burnout es una respuesta al estrés cuando fallan las estrategias funcionales de afrontamiento. Se diferencia así esta patología laboral y permite distinguir este fenómeno de otros como el estrés, el desgaste emocional, la fatiga, la ansiedad, etc. Algunos autores plantean la posibilidad de que este síndrome se presente de forma colectiva, destacando en el burnout propiedades de contagio. Finalmente hacemos referencia a la forma en que la Jurisprudencia se enfrenta al “síndrome del quemado”:

Destacamos por su importancia la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) de 20 de enero de 2005 (que desestima el recurso interpuesto contra la sentencia del Juzgado de lo Social núm. 16 de Barcelona, de 27 Diciembre de 2002) y que reconoció que el estrés causado por la desproporción entre esfuerzo y resultados en el trabajo, o síndrome del quemado, es un accidente laboral y no una enfermedad común, porque al margen de la personalidad del afectado, es una patología que se inicia en el ejercicio profesional, que se vincula a él y que se agrava con él. El TSJC aclara que este tipo de dolencias "se gestan de una forma lenta y acumulativa" pero también "se relacionan directamente con el trabajo". El "síndrome del quemado" se define como agotamiento físico, emocional y mental motivado por "un proceso en el que se acumula un estrés excesivo por una desproporción entre la responsabilidad y la capacidad de recuperación" del empleado. Según el tribunal, en este caso el síndrome del "burn out" ha afectado a la trabajadora "estando en el trabajo y como consecuencia del mismo" y le ha ocasionado "un deterioro que actualmente no le permite la actividad laboral". Por este motivo, el tribunal reconoce la incapacidad permanente absoluta de la trabajadora para continuar realizando su trabajo.

No es la primera sentencia sobre esta materia, pero sí ayuda a consolidar la jurisprudencia establecida ya por el Tribunal Supremo, en el caso de un monitor de empleo para disminuidos psíquicos de Guipúzcoa:

“Sexto.- (...) En este tipo de dolencias, una vez diagnosticadas, su propia dinámica obliga, para considerarlas, alejarse del concepto de accidente como lesión súbita o inesperada. Se gestan de forma lenta y acumulativa, tal como viene a establecer la sentencia que hace una correctísima descripción de los síntomas para encajarlos en el caso y se relacionan directamente con el trabajo. El término acuñado por H. J. Freudenberger en 1974 llamado «síndrome del quemado o de agotamiento profesional», se define como agotamiento físico, emocional y mental, causado por involucrarse en situaciones emocionalmente demandantes, durante un tiempo prolongado o como «un proceso en el que se acumula un estrés excesivo por una desproporción entre la responsabilidad y la capacidad de recuperación y gratificación del individuo» (González de Rivera). Se desarrolla gradualmente y pasa por cuatro fases: a) una primera fase idealista, caracterizada por el alto nivel de energía y expectativas depositadas en el trabajo; b) una segunda fase de sobreesfuerzo en la que el individuo advierte que sus esfuerzos no están a la altura de sus expectativas, ni la son reconocidos; c) una tercera fase de desilusión y paralela frustración, en la que aparece la desilusión, acompañada de fatiga, mientras incrementa el esfuerzo invertido esperando todavía una recompensa apropiada, cuya ausencia determina impaciencia e irritabilidad, y d) la fase final de desmoralización, caracterizada por la pérdida de interés en el trabajo y incapacidad de trabajar y de relacionarse socialmente en el entorno laboral. Los síntomas de este trastorno son de carácter tanto físico (fatiga, problemas de sueño, cefaleas, trastornos gastrointestinales), como psicológicos (irritabilidad, ansiedad, depresión, etc.); conductuales (actitud defensiva y agresiva, etc.); absentismo en el trabajo, falta de rendimiento, falta de concentración, aislamiento, etc.; autoestima baja, abandono, melancolía, tristeza, neurosis, psicosis, e idea de suicidio, irritabilidad, aburrimiento, pérdida del idealismo, frustración».

Octavo.- (...) que tiene encaje en el artículo 115 el la LGSS, debiéndose indicar por último que el hecho de que la actora tenga una determinada personalidad, en nada influye para tributarla de la calificación que se hace en la sentencia, virtud de la calificación de accidente...”

La Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura de 27 Enero de 2005 desestima la pretensión del trabajador por considerar que existe una falta de acreditación de la relación causa efecto entre el trastorno adaptativo con sintomatología ansioso depresiva sufrido por el solicitante y el síndrome del quemado “Cuarto: (...) No obstante, hemos de aclarar, transcribiendo para ello la sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco de 2 de noviembre de 1999 ... (que):

"La situación de agotamiento psíquico burn-out, en castellano "estar quemado", es un tipo muy característico de estrés que se da en aquellas profesiones de quienes realizan su trabajo en contacto con otras personas que, por sus características, son sujetos de ayuda (profesores, personal sanitario, asistentes sociales, etc.), y surge al ver el profesional defraudadas sus expectativas al verse imposibilitado de modificar la situación laboral y de poder poner en práctica sus ideas con respecto a cómo debe ser realizado su trabajo. El estudio editado por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo ... refiere como ... el "burn-out", que no surge de manera súbita sino que es un proceso continuo, es un estrés de carácter crónico experimentado en el contexto laboral, que presenta las siguientes características:

-El individuo presenta síntomas de agotamiento emocional, cansancio físico y psicológico.

-En su intento de aliviar esta situación trata de aislarse, desarrollando una actitud fría y despersonalizada en relación con los demás, mostrando una falta de compromiso con el trabajo.

-Se da un sentimiento de inadecuación, incompetencia, ineficacia, etc., de no poder atender debidamente las tareas".

(...) Y por último, en lo que respecta la invocación del artículo 115.3 de la LGSS, en ningún momento consta que la enfermedad surja en el tiempo y lugar de trabajo (...) De lo contrario llegaríamos al absurdo de concluir que todo trastorno de la naturaleza que sufre la trabajadora en el ámbito de la Administración Pública y con fundamento único en su propia organización, derivaría de la contingencia de accidente de trabajo. (...)”.

La Sentencia de la Audiencia Nacional de 21 Noviembre de 2005 considera al contrario que la anterior que, la enfermedad psíquica que padece la interesada se produjo de forma directa e inmediata como consecuencia del trabajo. “Quinto: (...) La resolución hoy impugnada, admite en sus razonamientos jurídicos, la existencia como enfermedad, aun cuando sea común y no haya llegado todavía a la categoría clasificada de enfermedad profesional, del llamado Síndrome de Burnout, recogiendo sus características referenciadas en la sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco de fecha 2 de noviembre de 1999 de la Sala de lo Social (...) Por todo, ello debe declararse que la enfermedad psíquica que padece la actora ... fue producida de forma directa e inmediata como consecuencia del mismo del servicio prestado durante el tiempo que estuvo destinado en ...”

La Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha de 30 Diciembre de 2005 considera probada la relación con el trabajo a través de los informes de médicos y psicólogos que entienden que el origen de la situación de perturbación tanto física como psicológica que padece el trabajador tiene origen laboral en el trabajo “Tercero.- (...) entiende que debe de ser calificada con origen en el trabajo (...) conforme al artículo 115.1 de la Ley General de la Seguridad Social, se entiende por accidente de trabajo toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena. Concepto que incluye también las lesiones psicológicas, si se acredita que están las mismas producidas por y/o en el trabajo, aunque su etiología sea más compleja y normalmente lenta. Concepto que debe de ser puesto en relación con lo que se añade en el punto 2,e) del mismo precepto, que entiende como tal accidente de trabajo las enfermedades no incluidas dentro del listado de las enfermedades profesionales a que se refiere el artículo 116 de la citada LGSS, que contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo, siempre que se pruebe que la enfermedad tuvo por causa exclusiva la ejecución del mismo. Atendiendo a los hechos que han sido declarados probados, parece claro que los expertos, médicos y psicólogos, entienden que el origen de la situación de perturbación tanto física como psicológica que padece el recurrente tiene origen laboral, es decir, en el trabajo, y con origen en años anteriores. Conclusión clínica esta que debe de conducir a que se deba de mantener el claro origen laboral de su situación...”

2 comentarios:

  1. Estoy en un todo de acuerdo con lo expuesto por el sindrome del Burnout, mi Sra se llama GLADYS BOTIUK, esta padeciendo esta enfermedad desde el 3/4/07 incluso ahora le bajan el sueldo a la mitad, y las autoridades sanitarias Argentinas, NOS DEJARON ABANDONADOS, estmaos hace casi un año y medio que no cuncurre a la escuela, una trabajadora de 28 años de antiguedad y directora desde hace 16, con 49 años de edad, y su cabeza dijo basta luego de una abuso fisico de un padre, lo que constituye un accidente de trabajo, pero las leyes Argentinas nos siguen diciendo que NO , que como n esta listada la enfermedad del Burnout, no le pueden cubrir los gastos, osea, nos dejaron solos , nos avergonzamos de nuestra lagislacion medica y laboral NO NOS CUIDAN nos exigen , hasta que la cabeza de GLADYS BOTIUK dijo BASTA, y hace un año y medio que no trabaja, ya gastamos toda la plata que teniamos, estamos solos, no tenemos ayuda, la Obra social IOMA, de argentina nos cubre solo un 2% del tratamiento, pero no damos mas, si alguien sabe de algun fallo de la coete suprema española, espero nos la diga, es para juntar jurisprudencia ,llegaremos hasta la corte suprema de justicia Argentina, y espero que ahi, fallen a nuestro favor. estamos solos y desesperados. desde Argentina GRACIAS a los que nos pueden hachar una manito. Julio Caraballo . LEMOS 1153 CP.1625 ESCOBAR. BUENOS AIRES ARGENTINA Correo electronico g_botiuk@tutopia.com

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  2. Yo soy profesor, y lo que esta sufriendo Gladys Botiuk, en Argentina, donde los Gobernantes Corruptos apoyan a las grandes Empresas, y no miran a los trabajadores, es el mismo estado y los médicos laboralistas de la SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS DE TRABAJ O de Argentina que tienen convivencia con las grandes Aseguradoras y se niegan a brindar cobertura médica luego de llenarse los bolsillos con las coimas de las aseguradoras, no pagan los seguros, hay "arreglos", el Dr.Veron quien es titular de la AISS Asociacion Internacional de Seguridad Social, dicta catedras de recursos humanos, y en Argentina los trabajadores como Gladys Botiuk, estan ABANDONADOS, que para nuestro codigo penal lo dice CLARAMENTE, esta penado por ley, pero claro si en Argentina las leyes no se cumplen, Sepamos a quien votar , fijemonos bien antes de votar, no queremos ser como Gladys Botiuk, una enferma culpa del sistema Educativo, Argentino, esta corrompido..... Mario Brunassi, desde Santa Fe Argentina. Rezar para Gladys es lo que pido

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